[…] grotesca, ridícula, falsa, inverosímil, sucia, pedante, dirigida por un fallero incompetente y desinformado, mal interpretada, con diálogos deplorables. Es una película desvergonzada, de título infamante y producida por gente sin escrúpulos.
Juan Marsé, sobre la película de Sigfrid Monleón El cónsul de Sodoma (ELPAÍS.com 8/1/2010, Controversia en Sodoma).